Custodia Terrae Sanctae

El peregrino preparado para encontrar a Cristo vivo en la Eucaristía

Si la Biblia es por excelencia el libro del peregrino, “la Eucaristía es el pan que lo sustenta en el camino”.

La celebración eucarística acompaña las diversas etapas de la peregrinación y debe reflejar los acontecimientos pascuales del Éxodo, pero sobre todo la Pascua de Cristo, al final de su largo viaje hacia la cruz y la gloria.

Sólo así la peregrinación tendrá sus frutos.

Lo decía Juan Pablo II: “Todo peregrino, al final del camino en el que su ardiente corazón aspira a ver el rostro de Dios, está llamado a reconocer al Salvador…en el pan compartido”.

De ahí el deseo ardiente del Papa de visitar el Cenáculo “para celebrar la eucaristía.

Aquí el Señor Jesús instituyó el sacerdocio ministerial… En este santo lugar promulgó el mandamiento nuevo del amor. He querido retornar, como sucesor de Pedro, a los manantiales de la Iglesia, al lugar de la Última Cena y de la Primera Eucaristía”.

Lugar que tristemente fue prohibido a los cristianos con la expulsión de los hermanos del Monte Sión en 1551, y en el que todavía hoy es imposible celebrar la Eucaristía.


Fr. A Vítores OFM, Vicario de la Custodia de Tierra Santa